• 5o Niyama: ‘Isvara-pranidhana’, entrega

    Posted on diciembre 19, 2016 by in Sin categoría

    isvara-pranidhana-sutra_0 Isvara-pranidhana significa “consagración o entrega de todas las acciones a la Energía Suprema”, entendiéndola como el gurú perfecto, el maestro de maestros, un arquetipo que sirve como soporte devocional al practicante de Yoga. Ishvara es el “Señor” y puede chocar con nuestra sensibilidad en cuanto que entendemos al Yoga como un método de autoconocimiento y no como una religión. Pero Ishvara no es el Dios monoteista, no es un dios creador, no entra ni sale en la corriente del tiempo, es un espíritu especial.

    La metafísica del Yoga está fundamentada en la filosofía Samkhya que es atea. Patañjali, el autor de los Yamas Niyamas, incluió la figura de Ishvara quizás porque la práctica devocional en la tradición se demostró como una vía directa de conexión con lo sagrado. Por tanto, ishvara pranidhana, según expone Julián Peragón en su artículo Niyamas y la psicología del Yoga,  “nos recuerda que hemos de aceptar nuestros límites dentro de la inmensidad del universo, que somos una gota de agua, un pequeño eslabón de una cadena infinita. Esto significa que todas las preguntas no serán respondidas ni sabremos todos los resquicios del destino ni podremos correr todos los velos del misterio. Somos una pequeñez y nuestra grandeza es aceptar lo que somos. No podemos hacer otra que someternos a la realidad, y ese sometimiento no implica resignación sino celebración”.

    Pranidhana significa “ofrenda” o “plegaria”. Este concepto nos lleva a la parte más terrenal del concepto. Todo lo que creemos poseer no es nuestro, el paso del tiempo nos demuestra que todo viene y se va, nada permanece, todo se transforma. “Los bienes no son tuyos porque la idea de posesión no se sostiene desde una atenta observación. Es aquí donde la pequeña voluntad se inclina ante la gran voluntad, el pequeño rostro se refleja en el grande, microcosmos encajando en el macrocosmos. Y esa apertura hay que entenderla como una inspiración ante lo divino”, comenta Peragón.

    De este modo, ofrecer los frutos de nuestras acciones al Señor, a la Energía Suprema, nos lleva a calmar las necesidades del ego y desidentificarnos de aquello que nos genera sufrimiento, siguiendo un camino hacia la humildad. “Estando en el mundo pero sabiendo que nuestras raíces no están abajo sino arriba, con la confianza que todo será dado. Las fronteras se abren porque ya no hay un yo pequeño batallando con otros por una porción de prestigio mayor, ahora hay un Tú y este tú inmenso incluye todo, incluye mi sufrimiento y el tuyo, incluye mi vida y la tuya, incluye la vida de las generaciones por venir, incluye el respeto por los antepasados. Entonces nuestra acción se hace desde una meditación muy profunda que incluye el primer Yama que es la no-violencia y se sublima paso a paso hasta este último Niyama que es la máxima expresión de una ética que abre las puertas de una espiritualidad profunda. Nada hago, todo se hace porque soy un canal”, explica Peragón.

    El objetivo de los textos yóguicos es conducir a la persona hasta Samadhi. Desde una perspectiva común, algunos de los pasos pueden ser inalcanzables, resultando difícil seguir los Yama y Niyama al 100%. Aun así, para nosotrxs, la gente corriente, el objetivo del estudio de los textos yóguicos es vivir con felicidad aceptando las condiciones y características de nuestro día a día. Podemos incorporar la observación de los Yama y Niyama en concordancia con nuestra realidad, en la medida que nos sea posible, para complementar nuestra práctica del Yoga y, así, ayudar a crear un mundo mejor para nosotrxs mismxs y para los demás.

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    FuenteElisenda Cucurull

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